Monday, July 2, 2018

COLARTES: Apuntes de nuestro viaje a Cuba



COLARTES: APUNTES DEL VIAJE CUBA


Por José Manual Galván Leguizamo


 He tenido a Cuba cerca de mi corazón desde que era muy pequeño. Su música, su historia, sus poesías... fueron parte de mi formación de adolescente, sus ritmos y letras, síntesis de una nueva forma de vida, tuvieron su espacio en el escenario de los primeros tiempos en que participé con la plenitud del corazón fresco junto con otros jóvenes empapados del ánimo de los años setenta. Pero nunca había tenido la oportunidad de visitar la isla. Ahora, a los 65 años cumplidos, trabajando en COLARTES (Colectivo de Artes y Raíces Escénicas) y después de varios años de asistir a múltiples encuentros nacionales en nuestro país, nos llegó una invitación a asistir al Festival "sin Fronteras." Que se realizaría en la provincia de Ciego de Ávila, a 7 horas de camino de la Habana. Una oportunidad que no dejaríamos pasar. Aquí incluyo algunas reflexiones de esta aventura reciente.


Para subirnos al avión nos costó 'sangre, sudor y lágrimas" literalmente. Desde tomar la decisión de ir venciendo todos los temores de la edad. La poca estabilidad económica de los integrantes, hasta el tema de la salud y "pros y contras" inimaginables: Que Fidel ya se murió" "que sí se cae el avión como el de la semana anterior". Etc. Falta más. Vamos porque vamos... Todo un desafío que nos activaría para conseguir el dinero mediante pocas presentaciones pagadas, donación y préstamos. Y empezamos a movernos, a Vencer las burocracias y mentiras de los vendedores de las agencias de viajes que influyeron en nuestra energía. Varias negligencias al grado de afectar los trámites de los mismos pasaportes que los tuvimos solo un par de días antes de la fecha de salida. Tarjetazos. El estrés crecía al grado que estuvimos varias veces en el punto de suspender la ida. Con contar la anécdota de que ya en el aeropuerto el fantasma llegó ""blanco" del susto diciendo que se le habían olvidado los papeles en Cuernavaca. Solo resultó un "paniqueo" por haber cambiado de mochilas a última hora. Ya nos habíamos comprometido con la organizadora y hasta fecha de presentación teníamos. Y ahí vamos volando en un viaje de dos horas y pico que, sin darnos cuenta, retrasó nuestro reloj 50 años.





Llegamos a Ciego de Ávila, después de cruzar Matanzas y Santa Clara, a las 2 de la mañana. Una estación central de autobuses grande, pero con poco movimiento, deteriorada pero limpia. Algunas personas dormitando en las bancas y algunos perros flacos buscando comida. Llegaron por nosotros en "una calandria" jalada por caballo. Quizá del siglo antepasado. Yo solo las había visto antes en algún museo o película. Unas calles antiguas pero pulcras donde se respiraba confianza. Nos hospedaron en una "casa autorizada" con la validación del pasaporte por delante. A la mañana siguiente, en las por nosotros en "una calandria" jalada por caballo. Quizá del siglo antepasado. Yo solo las había visto antes en algún museo o película. Unas calles antiguas pero pulcras donde se respiraba confianza. Nos hospedaron en una "casa autorizada" con la validación del pasaporte por delante. A la mañana siguiente, en las lagartijas de buen tamaño de colores increíbles; azul cielo, amarillo y anaranjado combinados en un mismo animal. Desde temprano en la calle, una algarabía como de fiesta. Los cubanos hablar fuerte y firme, como peleando, pero no, es su estilo de comunicarse. Para nosotros al principio era difícil entenderles. A las 11 de la mañana desayunamos en el "paladar” de enfrente, casa particular que ofrece comidas, caro para los cubanos aceptable para los visitantes. Y caminamos al TEATRO PRINCIPAL. Hermoso Edificio de principios del siglo pasado, cuidado, pero ya con los achaques del tiempo. Ahí un recorrido discreto durante el ensayo técnico de la obra que se presentaría al día siguiente. Una bienvenida esporádica de participantes en el encuentro. Nos hicieron sentir parte de la casa. Y nos informaron que nuestra presentación sería ahí el día siguiente a las tres de la tarde. Tuvimos que cambiarnos de hospedaje, irnos a la casa de nuestro contacto inicial, Carmen, que amablemente nos ofreció su casa sin costo pues no era posible para nuestra bolsa pagar 50 cucs por día por hospedaje. A las 9 de la noche el cóctel de bienvenida y apertura oficial del evento. Un fraternal acto donde asistieron los grupos de teatro de varias partes de Cuba y COLARTES, nosotros, el invitado especial de México. Hermosas y significativas palabras de los organizadores.





Ya en el teatro Principal nos dimos cuenta de que las indicaciones que habíamos dejado para acomodar el escenario no se habían realizado. Parece que los técnicos de los teatros son iguales en cualquier parte del mundo. Marcan su territorio. Se pusieron a hacer las cosas hasta que estábamos ahí. Con calma acomodamos nuestras guitarras, vestuarios y sillas. Una hora antes estábamos listos para presentar: "LAS DOS CARAS DEL PATRONCITO" un espectáculo que tiene como remate la obra del mismo nombre de Luis Valdez y que le da el nombre a toda nuestra participación. La primera parte está armada con poesías y canciones que, de una u otra manera, entrelazan el tema que propone Luis en un tono de comedia del arte, con variantes poéticas. Las antagónicas posiciones de la lucha por el poder expresadas artísticamente. De una forma ágil y divertida se propone reencontrar parte del repertorio de los años 70 de varios grupos principalmente del grupo Mascarones. Con una visión actualizada y al estilo de COLARTES. Repertorio que ha sido representado en múltiples encuentros nacionales y que ha crecido en una propuesta propia al recorrer muchos escenarios. En esta ocasión el público se perdió en la inmensidad del edificio. Aproximadamente 40 personas. Afuera una lluvia tropical intensa se dejó sentir cuando la representación comenzó con pocas muestras de reacciones de los espectadores. Era obvio que nuestro material está diseñado para el contacto cercano con el público, a pesar de las variables de cantidad y de distancia. Y.… a pesar de que las reacciones estaban muy distantes el público, al final, agradeció el esfuerzo. Hubo felicitaciones y señalamiento de que se debería presentar en otros espacios más populares. De qué podríamos una técnica y dicción que los estudiantes de teatro deberían ver. Si, hay que reconocer, la falta de interés de los organizadores en comunicarse con nosotros fue palpable. Al transcurrir las representaciones de los otros grupos nos dimos cuenta de que fuimos el único grupo que respetó el espacio en espera de una cantidad de público mayor que nunca llegó. Recordé la frase de los 70: "Llevar el teatro al pueblo y no el pueblo al teatro"" era evidente, al menos en esta ocasión que no hay mecanismo, ni intenciones, en Ciego de Ávila, de hacer partícipe a los pobladores de este tipo de eventos culturales. Quizá, siendo algo radical, se podría catalogar de "elitista". Total...El calor y la sudada daban un tono heroico a nuestro esfuerzo. Cumplimos con uno de nuestros objetivos de manera digna, presentar nuestro trabajo en el festival de teatro Sin fronteras, Cuba 2018.





Una de las mañanas que supuestamente tendríamos libres, durante el desayuno se me ocurrió preguntar, “Oye Carmen, ¿sería posible presentarnos en algún lugar sin previo aviso? Digo con los trámites y permisos correspondientes... En algún lugar como en los que nos has contado que, a veces, ¿te presentas? Tenemos tiempo..." Las sesiones de evaluación de los trabajos teatrales del día anterior se habían relajado tanto que... no se suspendía oficialmente pero no se llevaban a cabo. "En verdad se quieren presentar?" "A eso venimos a Cuba. "Deja hago unas llamadas." Antes de que estuvieran listos los huevos con papas que estábamos cocinando, ya teníamos la respuesta. "Listo. En la tabacalera cuando digan. ¿Se podrán presentar por media hora o un poquito más sin que los trabajadores dejen de trabajar, está bien?". Apenas terminemos de dar el último bocado y enfilamos la caminata a la fábrica de puros. Llegamos a un local verde con blanco con unas 50 pequeñas mesas, en donde tenían hojas cafés de varios tonos cortadas en cuadros adiamantados con los que los trabajadores, moviendo sus manos ágilmente, formaban enormes puros. El olor peculiar del tabaco embelesaba nuestros sentidos. Apenas afinamos las guitarras, comenzó el fantasma con un texto sobre un indigente hablando con el padre celestial y todos los trabajadores golpeaban sus mesas a manera de singulares aplausos. Una canción de Atahualpa Yupanqui. "Las preguntitas a Dios" y aplausos golpeados. Introducción y poesías mexicanas, anónimas de principios del siglo pasado. Más golpes en las mesas y entusiasmo en sus caras. En cada parte del programa, los trabajadores, la mayoría mujeres, no dejaban de trabajar con destreza. Sin embargo, la atención a la representación era completa y animada. El corrido de Rubén Jaramillo. Subía de nivel el entusiasmo con ese ambiente activo, un público que agradeció nuestra participación con varios comentarios y risas. Se conmovieron y agradecieron nuestra disposición a compartir el trabajo cultural y la experiencia artística en una fábrica manual en un país socialista, que nos insinúa algunas diferencias en "los modos de producción". pero que resultan difíciles de resaltar. ""Una raya más al tigre" construyendo, en cada acción, la dignidad del trabajador de la cultura.





El plan, esa mañana, era estar en una esquina acordada con el conductor a las 4 de la mañana para abordar el transporte para trabajadores de los hoteles de lujo que rodean los cayos. Cayo Coco, cayo Guillermo y otros más... Unas playas que tiene una parte exclusiva para turistas. Notamos el nerviosismo de nuestra amiga desde la planeación del viaje pero no imaginamos que fuese para tanto. O mejor dicho, nos dimos cuenta hasta después que estábamos rompiendo algunas reglas de convivencia en el cotidiano cubano. El camión estaba casi vacío cuando nos subimos. El chófer paró y rápidamente le dijo al fantasma que se cambiara de lugar pues donde se había sentado ese era el lugar preferido de un grupo de "los trabajadores de la cocina" que podrían armarla de tos. Un viaje de más de 2 horas en que tuvimos que pasar desapercibidos. No fue difícil pues nos dormimos casi todo el tiempo. Nos dejaron a un lado de los hoteles y quedaron de regresar por nosotros a las 4 de la tarde. La compañera insistió en que nos instalamos discretamente en la zona rocosa, a decir verdad la más fea parte, mientras nos advertía que se llenaría el lugar en menos de 2 horas. Y así fue, mientras nos cambiamos de lugar, a sugerencia de ella, 2 o 3 veces por el nerviosismo de la compañera. El lugar hermoso recibía "Guagua tras Guagua" y del lado contrario a los hoteles los cubanos pusieron muchos puntos morenos en la playa. En el lado de las playas de los hoteles, en menos cantidad, turismo europeo. Hicimos una pequeña junta para tranquilizar a la compañera diciendole que no haríamos nada incorrecto que pusiera en peligro su trabajo ahí. Éramos extranjeros y que caminaríamos disfrutando del lugar. Ella entendió y se relajó, ella llevaba preparados "Toppers" para cada uno con porciones de comida pues no hay lugar para comprar nada fuera de los carisimos restaurantes de los susodichos hoteles. Al final fue un día hermoso.comprendimos que compartíamos un espacio con familias cubanas que se habían ganado con su trabajo el derecho de disfrutar de la naturaleza de su país sin gasto alguno y de un forma diferente a la del turismo promedio. Cuando al bajarnos del camión de regreso platicamos con algunos trabajadores que nos trataron muy bien, ya veníamos tan cansados que algunos se quedaron a descansar y dejaron pasar la obra de teatro en turno, ya la edad influyó, será..?

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